Provocación desde la cúpula, indignación en la tropa
Publicado el 6 de junio de 2026, 19:23 · Actualizado el 6 de junio de 2026, 19:23

El mensaje EN EL ESTADO DE WHATSAPP del comisario general Luis Bordón, subjefe de la Policía de Santa Cruz, no es un exabrupto aislado. Es un síntoma grave de una conducción que ha perdido el rumbo y, lo que es peor, el respeto hacia sus propios efectivos.
Expresiones como “ponete a laburar” o “te querés hacer el mártir”, dirigidas a un policía retirado en medio de un legítimo reclamo salarial y laboral, revelan una soberbia inaceptable. En lugar de tender puentes, Bordón incendia la casa. En lugar de diálogo, siembra agravios.
Cuando la autoridad responde con ironías y desprecio a quienes visten (o vistieron) la misma uniforme, no solo desnuda su incapacidad para gestionar el conflicto, sino que profundiza la herida institucional. La Policía no está en crisis a pesar de sus jefes: está en crisis, en buena medida, por ellos.
Si el Gobierno provincial busca descomprimir la protesta, debería empezar por alejar a quienes, como Bordón, confunden el rango con el derecho a humillar. Porque no hay seguridad posible sin dignidad, y no hay mando que se sostenga con descalificaciones.




