El ocaso de un hombre fuerte: Pedro Luxen tiene las horas contadas en el gabinete de Vidal
El jefe de Gabinete atraviesa su peor momento político. La interna con el ministro de Seguridad, la crisis social y el fracaso en la negociación del endeudamiento terminaron de sellar su suerte. El gobernador ya habría decidido su salida.
Publicado el 17 de junio de 2026, 15:27 · Actualizado el 17 de junio de 2026, 15:29

La calesita del poder en Santa Cruz vuelve a girar. Y esta vez, el boleto de salida lo tendría Pedro Luxen, el jefe de Gabinete de Ministros que llegó como el hombre de máxima confianza de Claudio Vidal y que hoy, según pudo saber este medio, tiene las horas contadas en el gobierno provincial.
Fuentes cercanas a la Casa de Gobierno confirmaron que el gobernador ya tomó la decisión de remover al jefe de Ministros. Los motivos son varios y todos explosivos: una interna feroz con el ministro de Seguridad, Pedro Prodromos; la escalada de la crisis social con reclamos policiales y gremiales que no logran destrabarse; y el rotundo fracaso en la negociación del proyecto de endeudamiento en la Legislatura, donde Luxen quedó expuesto y el gobernador sintió que el tiro le salió por la culata.
"El gobernador necesita demostrar un giro urgente en el gobierno. Cree que sacar a Luxen es clave para mostrarle a la oposición que el gobierno escucha", confió una fuente del entorno de Vidal.
La interna que lo devoró:
El primer detonante de la salida de Luxen fue su enfrentamiento con el ministro de Seguridad, Pedro Prodromos. La grieta entre ambos funcionarios se profundizó en las últimas semanas a raíz del conflicto con los policías autoconvocados, que mantienen una carpa de la dignidad frente a la Casa de Gobierno desde hace más de 15 días.
Mientras Prodromos les quitó legitimidad a los efectivos autoconvocados y cuestionó la representatividad de sus referentes, Luxen optó por una estrategia opuesta: se reunió con ellos, les prometió respetar el Decreto N.º 212/14 y avanzar en la normalización del Consejo del Salario. Las contradicciones en la comunicación oficial dejaron en evidencia una interna que, según fuentes consultadas, ya era insostenible.
"Agarren los pochoclos que la interna en SER esta que arde", ironizó un medio local al retratar la pelea entre ambos funcionarios.
El fracaso del endeudamiento:
El otro gran detonante fue la negociación del proyecto de endeudamiento que el gobernador Vidal salió a defender personalmente. Luxen, que había sido el encargado de negociar, llamar e instruir a cada diputado para conseguir los votos necesarios, no logró los resultados esperados.
El gobernador quedó expuesto al tener que ir a defender personalmente un proyecto que su jefe de Gabinete no pudo cerrar. "El tiro salió por la culata", resumió una fuente al tanto de las negociaciones. Y en el oficialismo ya se empieza a hablar de que Luxen pagó los platos rotos de una estrategia legislativa que naufragó.
La foto que lo sentenció:
Los rumores sobre la salida de Luxen comenzaron a circular hace varias semanas. El propio jefe de Gabinete había bajado notablemente su perfil en las redes sociales, pasando de postear todos los días a limitarse a una escueta salutación dedicada al gobernador por su cumpleaños.
Pero la imagen que terminó de encender todos los alarmismos fue la de la última sesión en la Cámara de Diputados. En un gesto que ningún militante político pasa por alto, el gobernador Claudio Vidal decidió no sentar a Luxen a su lado en el recinto. En su lugar, ubicó al ministro de Desarrollo, Sebastián Georgion, y a la ministra de Gobierno, Belén Elmiger.
"Ya desde esa foto los pasillos empezaron a sonar", aseguró un legislador provincial. Y anoche, según las fuentes consultadas, todo explotó.
Un hombre que nunca encontró su lugar:
La salida de Luxen, si se confirma, pondrá fin a un recorrido institucional que nunca terminó de encontrarle un asiento cómodo en el gobierno de Vidal.
Luxen fue primero ministro de Gobierno, un cargo de enorme peso político. Luego, a pedido del gobernador, asumió como diputado provincial, reemplazando a Pedro Valenzuela. Y finalmente, en lo que fue su último movimiento, ocupó el lugar de Daniel Álvarez como jefe de Gabinete de Ministros.
En cada uno de esos roles, Luxen fue presentado como un hombre del núcleo duro de la confianza de Vidal. Sin embargo, nunca logró consolidar un espacio propio. El vicegobernador Fabián Leguizamón ya había marcado distancia con ironías que no dejaban lugar a dudas: "Parece que Luxen viene con la kriptonita a iluminarnos a todos los diputados que no entendemos nada" , había lanzado en su momento.
¿Y ahora? La SAU y el regreso de Sivori:
La pregunta que ya circula en los pasillos del poder es: ¿a dónde mandarán a Pedro Luxen?
Las especulaciones apuntan a dos destinos posibles. El primero es la SAU, un espacio que suele funcionar como "puerto de desembarco" para funcionarios que quedan fuera del gabinete. El segundo, más polémico, es un eventual DESEMBARCO de Sivori, quien ya estuvo muy cerca de ocupar el cargo de jefe de Gabinete para suplantar a Daniel Alvarez, según rumores, ya estaría preparando el traje y estaria atento al telefono en caso de un llamado del Gobernador.
"En el gobierno de Claudio Vidal todo puede ser" , resumió un cargo político del gobierno de Santa Cruz con acceso a la mesa chica del gobernador. "En el gobierno de Santa Cruz todo puede pasar. Lo real es que a la calesita no le entran más bollos, la calesita está chocada por todas partes" .
Un gobierno en jaque
Más allá del destino de Luxen, lo cierto es que el gobierno de Claudio Vidal enfrenta su momento más crítico. La crisis social no da tregua: los policías autoconvocados mantienen su protesta con reclamos salariales que consideran urgentes, los gremios estatales presionan con medidas de fuerza y la falta de diálogo con los diferentes sectores se ha convertido en una constante que el propio gobernador necesita desactivar con urgencia.
La salida de Luxen, en ese contexto, aparece como un mensaje político: el gobierno escucha, el gobierno cambia, el gobierno se renueva. Pero también podría leerse como el síntoma de un oficialismo que se resquebraja y de un gobernador que busca chivos expiatorios para una gestión que no termina de encontrar rumbo.
Las horas de Luxen están contadas. La pregunta ya no es si se va, sino cuándo y hacia dónde.




