“Negociaciones por todos lados”: la diputada Loreiro insinúa sobornos en Santa Cruz para aprobar la mega-deuda en dólares
Publicado el 28 de mayo de 2026, 00:11 · Actualizado el 28 de mayo de 2026, 00:11

La legisladora oficialista Fabiola Loreiro encendió todas las alarmas políticas al sugerir, sin filtros, que detrás del proyecto de endeudamiento por hasta 600 millones de dólares impulsado por el gobierno de Claudio Vidal podrían estar operando prácticas ilegales.
En declaraciones a Radio El Caletense, la diputada de Puerto Santa Cruz no solo admitió que “en la política hay negociaciones por todos lados”, sino que vinculó el escenario provincial con el histórico Caso Banelco, aquel escándalo de sobornos a senadores durante la presidencia de Fernando de la Rúa.
“¿Teme que pase algo similar en Santa Cruz? Sí”, respondió Loreiro sin titubeos, al ser consultada sobre la posibilidad de que diputados estén recibiendo prebendas a cambio de su voto favorable al endeudamiento. Sus palabras dejan al descubierto una realidad incómoda para el oficialismo: mientras el Ejecutivo provincial presiona para obtener luz verde a la toma de deuda en moneda extranjera, la propia bancada oficialista admite que las lealtades pueden comprarse.
El sobreentendido es devastador. Loreiro habló de legisladores que anteponen “arreglos propios” a las necesidades de sus comunidades, una confesión que retrata la fragilidad ética del tratamiento legislativo. Lejos de desmentir los temores de corrupción, la diputada los alimenta con un cinismo preocupante: “negociaciones por todos lados” es, en boca de una representante del pueblo, casi una justificación implícita de la coima como método de construcción de mayorías.
El trasfondo no es menor:
La provincia de Santa Cruz, sumida en crisis financiera y con antecedentes de manejo discrecional de fondos, se apresta a discutir una autorización de deuda millonaria en dólares –una moneda que la Argentina no controla– sin que la ciudadanía tenga certezas sobre el destino de las obras ni, ahora, sobre la limpieza del proceso de aprobación.
Las revelaciones de Loreiro, lejos de ser una advertencia virtuosa, exponen la normalización de la sospecha dentro de las propias filas del poder.
Si la diputada tiene conocimiento de posibles sobornos, su obligación es denunciarlos ante la justicia, no soltarlos al aire como un rumor de café político.
Mientras tanto, la sociedad santacruceña asiste a un espectáculo lamentable: el oficialismo que impulsa el endeudamiento es el mismo que admite, entre dientes, que podría estar comprando voluntades para lograrlo. La pregunta que queda flotando es si la justicia provincial tomará nota o, como tantas veces, mirará para otro lado mientras se negocia el futuro de la provincia al mejor postor.

Editor de economía y finanzas. Analista del mercado financiero.



