El peaje de la discordia: Santa Cruz repudia el traspaso de rutas nacionales y el sindicato advierte: “No hay control, no hay plata, no hay futuro”
Publicado el 26 de mayo de 2026, 19:01 · Actualizado el 26 de mayo de 2026, 19:01

La Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara de Diputados de Santa Cruz aprobó por unanimidad un repudio al Decreto Nacional 253/2026, tras la explosiva exposición del referente sindical de Vialidad Nacional, Nahuel Santibáñez. El dirigente desnudó un escenario de pesadilla: rutas destruidas, balanzas rotas, riesgo de despidos y una “trampa jurídica” que deja a la provincia sola frente al colapso. La pregunta que atraviesa el debate es escalofriante: ¿a dónde vamos a parar?
El decreto que habilita a nueve provincias, entre ellas Santa Cruz, a concesionar tramos de rutas nacionales mediante peajes fue recibido con un mazazo en la comisión legislativa. Santibáñez, del Distrito 23, fue directo al hueso: no hay control de peso porque el INTI no funciona, las balanzas están muertas, y el estado de la Ruta 3 es tan crítico que “un camión puede despistar y chocar de frente con una familia”. Mientras tanto, el Gobierno nacional transfiere el problema sin fondos: “Nación se lava las manos”, sentenció.
Pero lo más grave es la trampa legal: la ruta sigue siendo nacional, la provincia concesiona, pero Nación puede quitar la concesión cuando quiera. El resultado sería un litigio de Santa Cruz contra sí misma. A eso se suma la incertidumbre laboral total —“¿qué pasa con los trabajadores viales?”— y una pregunta económica ineludible: con el escaso caudal vehicular patagónico, ¿cuánto habrá que cobrar el peaje para reconstruir una ruta que hay que levantar entera? ¿100 mil pesos por cruzar?
Santibáñez cerró con una imagen desoladora: Vialidad Provincial ya no puede mantener sus propias rutas, no tiene insumos ni para bacheo, y ahora quieren sumarle las nacionales. El invierno que viene amenaza con dejar a la región incomunicada. Frente a este panorama, los diputados votaron el repudio. Pero la pregunta queda flotando, más viva que nunca: si se transfieren rutas sin recursos, sin controles y sin plan, si los trabajadores quedan en la calle y las empresas no encuentran rentabilidad, ¿a dónde vamos a parar? La respuesta, por ahora, es un abismo de asfalto roto.

Editor de economía y finanzas. Analista del mercado financiero.



