El "Sincericidio" de la Gestión y la Falacia de la Productividad Estatal
Las declaraciones de la ministra de Gobierno de Santa Cruz, Belén Elmilger, no tardaron en viralizarse bajo el rótulo de un "sincericidio".
Publicado el 23 de mayo de 2026, 15:51 · Actualizado el 23 de mayo de 2026, 15:51

En un intento por justificar la falta de pauta salarial y las paritarias sujetas a la recaudación, la funcionaria tropezó con una definición que caló hondo en la sensibilidad social y política de la provincia: "El empleado público (...) no produce nada".
Aunque la ministra intentó corregir de inmediato su frase —reformulando la idea hacia el concepto de "fuente de empleo" y admitiendo luego que el sector estatal "produce conocimiento y actividad administrativa"—, la primera e instintiva declaración dejó al descubierto una matriz discursiva que genera fricción.
La miopía de medir el Estado como una empresa
El error de la ministra del gobierno de Claudio Vidal es de una alarmante gravedad conceptual. Pretender que la "productividad" de un agente estatal se mida bajo la misma vara de la recaudación o la manufactura material es, cuanto menos, tener una visión empresarial y recortada de la función pública.
Bajo la lógica de Elmilger, un maestro frente al aula, un enfermero en una guardia hospitalaria de la periferia o un policía en la calle "no producen nada". Se olvida la ministra de que el Estado no está para generar dividendos económicos, sino para garantizar la infraestructura social y humana sin la cual ningún sector privado podría, siquiera, empezar a producir.
Paritarias a la baja y el relato de la escasez
Esta definición no es aislada; funciona como la perfecta justificación ideológica del ajuste. Al catalogar el salario estatal como un "gasto no productivo" y fundamentar la "pauta cero", el Ejecutivo santacruceño corre el eje de su propia responsabilidad política.
Ya no se trata de una incapacidad de gestión para generar recursos o negociar mejores condiciones; el relato oficialista ahora intenta instalar que el trabajador público está en deuda con la provincia, convirtiéndolo sutilmente en el culpable de la parálisis económica.
La condena al consumo local:
En Santa Cruz, denigrar la labor estatal es, además, un tiro en el pie para la economía regional. Cada peso que se le niega al empleado público —bajo el pretexto de que "no genera recaudación"— es un peso que deja de circular en el comercio de cercanía, en la PYME local y en el consumo diario.
El remate reiterado del video, machacando la idea de la falta de recaudación, expone el verdadero rostro de la administración central: una mirada tecnócrata y deshumanizada que prefiere disciplinar con el discurso de la escasez antes que reconocer el valor estratégico del capital humano que sostiene a la provincia.

Editor de economía y finanzas. Analista del mercado financiero.



