La paradoja de la Copa de Leche
Solo pasa en el mundo del reves, del gobierno de Santa Cruz
Publicado el 19 de mayo de 2026, 12:59 · Actualizado el 19 de mayo de 2026, 12:59

El gobernador Vidal reglamentó la Ley Provincial de Copa de Leche y Refuerzo Alimentario Escolar. El anuncio suena a orgullo: desayunos, meriendas, menús especiales para celíacos, fondos intransferibles. Todo para que ningún chico se quede sin comer en la escuela.
El problema es que los chicos no están yendo a la escuela.
Mientras el gobierno presume de garantizar la copa de leche, en muchos establecimientos de Santa Cruz las aulas siguen cerradas por falta de calefacción. Las paritarias docentes no se convocan. Las decisiones administrativas postengan el inicio de clases o vacían los edificios de alumnos. Sin clases, no hay niños que tomen esa leche.
¿De qué sirve un programa nutricional si los destinatarios no pueden pisar el comedor escolar? La copa sobrará, los refuerzos se enfriarán, y los menús especiales quedarán sin comensales. El gobierno aplaude su propia ley mientras la escuela pública santacruceña se desgrana por inacción, frío y silencio.
Primero, que los chicos tengan clases. Después, que tomen la leche. No al revés.

Editor de economía y finanzas. Analista del mercado financiero.



